La fuerza de la naturaleza, recientemente, generó devastación en diversas entidades de la nación, sin embargo, también ha develado secretos que la historia aún tiene guardados.
Ejemplo de ello, es el hallazgo que especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hicieron de una subestructura localizada al interior de la pirámide en la Zona Arqueológica de Teopanzolco, en Cuernavaca, Morelos.
Tras el sismo del pasado 19 de septiembre de 2017, la parte alta de la pirámide, en el centro de la estructura, entre los templos de Tláloc y Huitzilopochtli, se presentó un hundimiento, por lo que se decidió hacer dos pozos de sondeo, al interior del Templo de Tláloc, para apreciar el estado del centro de la estructura.
Así, durante esta labor, encabezada por las arqueólogas Bárbara Konieczna y Georgia Iris Bravo López, se descubrieron restos del que al parecer es el edificio más antiguo que se ha localizado en Teopanzolco: bajo el empedrado que se le colocó durante el siglo XX, se encontró un relleno masivo conformado por grandes rocas de basalto, que estaba cubriendo una subestructura que presentaba muros revestidos de estuco en muy mal estado de conservación, prácticamente pulverizados, una banqueta y restos de una pilastra.
En esos días se observaba el inicio de un muro del templo anterior al que se ve, se ha seguido la excavación y los muros han aparecido completamente, con muestras de estuco y columna.