El próximo mes dejarán sin auto a aquellos burócratas de alto nivel que se negaron a adquirir un vehículo mediante un programa que implementó la autoridad donde el Ejecutivo les dio un préstamo el cual tendrían que ir liquidando.
Anteriormente el Gobierno del Estado estaba obligado a asignar un vehículo a los funcionarios pero desde la presente administración se implementó el programa de austeridad donde cada quien compraría su auto mediante un préstamo que liquidarían vía descuento de nómina siendo un total de 160 funcionarios de alto nivel (de directores hacia arriba) que estarían en posibilidad de hacerlo cuya finalidad era reducir costos por temas como gasolina, seguros, estacionamiento, mantenimiento entre otros.
Pero no todos los trabajadores acataron la medida con la esperanza que la autoridad les siga dando auto, pero la sorpresa es que el próximo mes les serán retiradas las unidades para ser vendidas donde se plantea obtener un recurso de 10 millones de pesos y un ahorro anual de 20 millones de pesos más.
Los vehículos blindados que tienen el Gobernador, el Procurador, el secretario de Seguridad Pública y el secretario de Gobierno no entraron a ese programa pues estos autos entraron a un programa de arrendamiento mensual.
“Los blindados quedaron fuera de este programa por sus características especiales por los fondos que se adquirieron o porque existe un protocolo específico” dijo Carlos Rivapalacio secretario de Administración.
Varios funcionarios sí decidieron adquirir camionetas armadas, suburbans, camionetas Ford, explorer, expedition, tiidas, la mayoría optó por marcas Nissan dado que la fábrica se encuentra en Morelos y con eso se reducen los costos en piezas de los automotores.
La autoridad consideró que la flotilla del Gobierno del Estado es un “exceso” porque se recibieron mil 640 autos y se calcula que el poder Ejecutivo puede operar con mil.